jueves, 1 de octubre de 2015

 A botar el voto: sobre la falsedad de la democracia en Colombia
Alejandro Castaño Ramírez
English version below

En muchas de nuestras familias en Colombia nos enseñaron que la democracia se basa en votar, en pensar detenidamente sobre cuáles son los mejores planes de gobierno e impulsarlos con nuestros votos. Pero esta es una fantasía, ya que las leyes manipuladas por los políticos no tienen dientes para castigar a corruptos, criminales y ladrones, que han construido un paraíso para sus malas intenciones.

Y si no me cree por favor revise las cifras de los candidatos inhabilitados, de los funcionarios públicos investigados, del trasteo de votos y la cantidad de municipios, ciudades y mesas de votación que hoy en día son vistas con alto riesgo de parte de organismos de veeduría internacional y hasta de la misma Registraduría.

Esto siempre ha sido así, solo que cada vez sale más a la luz pública, aunque ya era un secreto a gritos desde que los terratenientes guardaban las cédulas de los campesinos y las sacaban para las votaciones.

Se tiene la esperanza que esa visualización de las falsas prácticas democráticas en Colombia, toda esa pantalla y exposición, genere algo de vergüenza y por fin nos movilicemos a actuar. Pero no, esto no ha sucedido y el poder político en Colombia simplemente se oculta un poco más con leyes, tutelas y acuerdos, amangualados con una sociedad mafiosa para la cual el comportamiento de estos políticos corruptos es natural y deseable.

A pesar de que la sociedad civil se queja incesante de la enferma democracia Colombiana, es realmente cómplice de sus delitos. Porque es cómplice de la corrupción quien vende su voto, o quien lo cambia por dádivas. Porque le está entregando a esos mismos políticos de los que tanto crítica y de los que sabe su mala fe, un país hermoso que podría ser incluyente y diverso.
He ahí la verdadera causa de nuestra podrida democracia, de nuestras instituciones corruptas, que se han convertido en escuelas del crimen de corbata: nuestra propia vocación al mal, porque seguramente la sociedad civil quiere ser como esos políticos corruptos que igual son ricos y viven en libertad, a pesar de que todos sabemos que son culpables.

To throw the vote: illusions of Colombia’s democracy

In many of our families in Colombia we were taught the foundation of democracy was to vote. In order to vote we need to think hard on the best government plans and to back them with our vote. But this is a fantasy, many laws have been manipulated by politicians and now the law has no teeth to punish corruption, crime or robbery. Therefore, Colombia is a paradise for politicians with bad intentions.

And if you don’t believe me, please do your own research of the following: the amount of disqualified candidates in elections; public servants under investigation; the “trasteo de votos” and the amount of cities, towns and municipalities that international monitors believe are at risk of vote rigging and manipulation; even the Colombian Government.

It has always been this way, but now it receives more attention from the media, even if it has been an open secret since the time when the “Terratenientes” kept farmers´ IDs to prevent them from participating in elections. And in election time they did the farmers vote for what the “Terratenientes” wanted.

Some of us hope that spotlight on the illusion of democracy in Colombia, all the media exposure, will breed in us some shame leading us to act against this falsehood. But it has´t happened, and now the political manipulators just hide a little bit deeper in the maze of laws and agreements. Concealed by a mafia society which considers political misbehavior as something natural and desirable.

Even if civil society is always complaining about the diseased democracy in Colombia, the truth is that we are accomplices of the politician’s crimes. For it is the accomplice who sells his or her vote, or who exchanges it for goods. We are all guilty of delivering a beautiful country that may be diverse and inclusive, to those politicians that we always complain about.

That is the truth & the shame of our rotten democracy, of our corrupted public institutions, that are tied to criminal groups. It is our vocation for evil, because our civil society wants to be like those corrupt politicians which are rich and live in freedom, even if we know they are guilty.

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