jueves, 28 de mayo de 2015


El teléfono celular y la postura corporal
Alejandro Castaño Ramírez

Con regularidad estamos en espacios públicos, donde nos comunicamos unos con otros a través del lenguaje articulado, del corporal y por medio de múltiples artefactos culturales como ropa, calzado, maquillaje, peinados, tatuajes entre otros accesorios que portamos.  En la novela Zero History del autor William Gibson se describe uno de estos aspectos de nuestra postura corporal:

 “Ella colgó antes de que él pudiera decir adiós. De pié, con su brazo engreído, celular en el oído, repentinamente consciente de la naturaleza icónica de su pose.  Una parte considerable del lenguaje cultural en lugares públicos, que alguna vez le pertenecieron al cigarrillo, ahora le pertenecen a los celulares.” William Gibson . Zero history.

El lenguaje cultural que le pertenecía al cigarrillo es el de la sofisticación. Hace poco más de 20 años el cigarrillo gozaba de prestigio social. Fue un producto descubierto en América que trajo nuevas experiencias al viejo mundo. Su consumo era valorado socialmente y se permitía en lugares cerrados de opulencia como aviones y restaurantes. Y era común entre estrellas de cine.

Hoy, la proliferación del cáncer y otras enfermedades ha cambiado la opinión pública sobre el cigarrillo, se prohibió su publicidad, salió de los escenarios glamurosos como la Fórmula 1 de automovilismo, se le ha confinado a espacios controlados.

Sin embargo, el cigarrillo es un vehículo cultural por excelencia ya que cae dentro de la imagen que proyecta una persona a través de las formas del lenguaje y los artefactos culturales ya mencionados. El que sea visible su uso, el que las manos queden expuestas, justificando que se muestren los accesorios, el color de las uñas, todo esto permite que podamos comunicar  significados.

El teléfono celular tiene características muy similares de uso a nivel corporal. Pero se le suma algo que era más difícil de ver en el cigarrillo: el tipo de celular, la marca y su protección personalizada permiten que la sociedad establezca diferencias entre sus individuos y grupos. Con una situación nueva: el ciclo de adopción de la tecnología es, por mucho, el ciclo más rápido que opera en nuestra cultura.



Cellphone and body gestures
Alejandro Castaño Ramírez

Regularly we are in public places, where we communicate with each other through articulated language, corporal gestures and several cultural artifacts such as clothes, shoes, make up, hair styles, tattoos and other accessories we carry with us. In the novel Zero History by William Gibson, he describes one aspect of our body gestures.

“She hung up before he could say goodbye. Stood there with her arm cocked, phone at ear level, suddenly aware of the iconic nature of her unconscious pose. Some very considerable part of the gestural language of public places, that had once belonged to cigarettes, now belonged to phones.” William Gibson. Zero history.

Body language associated with cigarettes was about glamour. Not more than 20 years ago, cigarettes have had social prestige. They were a product discovered in America, bringing new experiences to the Old World. The consumption was socially valued and was allowed even in non-ventilated places such as airplanes and restaurants. It was also common amongst starlets and actors.

Today, increasing cancer numbers and other related diseases have changed public opinion about cigarettes. Their advertising is banned, they are not allowed in glamorous events as car racing Formula 1, and its consumption is restricted to certain places.

However, cigarettes are great conveyors of cultural values, because they are linked to the personal image we project as humans in public places through the language and cultural artifacts listed above. Visibility of their use: exposing the hands to others, justifying our accessories or nail color, allow us to communicate meaning.


Cellphones have similar features of body usage. To which there is a need to add something, sometimes difficult to differentiate in cigarettes: the type of cellphone, the brand, the customization of covers for protection. These allow us also to elaborate social differences among individuals and groups. With one more new situation: adoption cycle in technology is the fastest in our modern western culture.

jueves, 21 de mayo de 2015




Antropología del helado en Colombia
Alejandro Castaño Ramírez

El helado, un alimento milenario, siempre asociado con la exclusividad porque su elaboración era difícil y costosa. Hoy es cada vez más accesible a la población y a medida que se difunde su consumo, emergen códigos culturales que asignan al alimento unos significados.

Se estima que el consumo de helado en Colombia es alrededor de 1,8 litros por persona al año. Se dice que esta cantidad está en aumento. ¿Cuáles son las raíces culturales que apalancan este crecimiento?

Cualquiera podría decir que comer helado es sencillamente rico, por eso su consumo crece. Pero ricos hay muchos alimentos y no todos tienen éxito en un mercado. Por ejemplo los yogures cuchareados en Colombia. Por lo tanto la pregunta es relevante.

El helado en Colombia está asociado culturalmente con la celebración. Pero este código cultural es amplio y bien puede asociársele también a otros productos. Esta celebración de la que es participe el helado es la celebración de una recompensa. El helado se entrega a los niños al cumplir años, como una recompensa por haber vivido un año más. Aniversarios, reencuentros, entro otros rituales de interacción social utilizan este producto para la celebración.  

Pero profundizando sobre el concepto de recompensa, se puede llegar asociar el consumo de helado a la indulgencia. Esta es una forma de autoremuneración que es común en sociedades capitalistas, donde el hedonismo implica un culto al propio ser y los beneficios del trabajo se concentran en quien trabaja. La indulgencia se asocia a los discursos sobre la manera en que debemos mantener nuestros cuerpos, que conllevan la reducción del consumo de grasas y azúcares. 
El consumo de helado es una indulgencia porque va contra del cuidado de la figura y es una autoremuneración porque ensalza las cualidades del individuo: sea su aguante de un jefe, su aporte a la sociedad, o la paciencia que tiene a su familia. Lo que justifica su consumo. Cualquier excusa es suficiente.

Los fabricantes de helado saben eso y le han apostado a comunicar sensaciones placenteras, a través dela publicidad y las características organolépticas de sus productos. Las cuales conforman la recompensa por la indulgencia de comer un producto que, por más tradición y elegancia que tenga, es tildado hoy de contrario al deber ser corporal.

Anthropology of Ice Cream Consumption in Colombia
Alejandro Castaño Ramírez

Ice cream, a historic food, has always been related to exclusivity, due to it’s costly and difficult production. Today it’s accessible to more people. The expansion of consumer culture has lead to specific behavioral patterns relating ice cream to specific meanings.
It is estimated that ice cream consumption in Colombia is about 1.8 liters per person per year. It is also said this amount is rising every year. Which distinctive cultural roots are enabling this market growth?
Anyone can say that eating ice cream is simply delicious. This is why it consumptions rises. But there are many other delicious food products in the market that do not sell all that well. Take for example the yogurt to eat with a spoon which has not been able to reach the Colombian market. In that case the question is relevant.
Ice cream in Colombia is culturally related to celebration. However, this cultural code is too broad and also has other related products. The celebration which is associated to ice cream is highly linked to a reward. An ice cream is delivered to children for their birthdays as a reward for having survived another year. Anniversaries, reunions, among other socially interactive rituals, use this food product to celebrate.
Digging a little deeper into the notion of reward one can relate ice cream consumption to indulgency. Indulgence is simply self-rewarding behavior, which is highly common in capitalistic societies, with a tendency towards hedonism and the concentration of benefits on the breadwinner. Furthermore, indulgence is related to social pressures about body image. Fat and sugar intake reduction are behaviors associated with this trend. Ice cream consumption is an indulgence, a person buys because it is an act of rebellion against social pressure. Indulgence is a way of rewarding yourself because it highlights individual qualities: being those, for example, the strength to put up with a bad boss, or the patience needed to raise a family. These reasons justify ice cream consumption and any reason will do.

Ice cream companies actually do know this and have been gambling on communicating pleasant sensations, through advertising and organoleptic characteristics of their products. These put together a reward for the indulgence of eating a food product which is, despite the tradition and history it has, nowadays associated with behaviors against the corporal social pressure.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Etnografía de autoservicios de alimentos
Alejandro Castaño Ramírez

Una de las formas de compra de alimentos fuera el hogar en Bogotá son los autoservicios. Conocidos también como bufetes o cantinas, este tipo de restaurante tiene unas características culturales particulares, las cuales analizaremos brevemente en este artículo. Y al final se  presentarán dos ideas sobre lo que implica hacer un mercadeo de este tipo de servicio.
Las personas utilizan los autoservicios por las siguientes razones principales:
  • ·         La rapidez del servicio
  • ·         La posibilidad de variedad individual y grupal
  • ·         La economía

Rapidez
La rapidez del servicio cae dentro del contexto cultural del trabajo moderno, en el cual el tiempo es dinero y por lo tanto economizarlo es valorado y conlleva un comportamiento. En un autoservicio no es necesario esperar para ser atendido, no se convive con las preferencias y olvidos de los meseros. La cocina está abierta a todos y se pueden ver los alimentos preparados y listos para servir. Se hace una fila y se atiende en el orden de llegada. El emplatado es rápido. Y así se armoniza el concepto cultural que supone la rapidez y la economía del tiempo. La persona se sienta, conversa si está con otros. Come y se levanta para dejar el restaurante. Ya pagó, así que no tiene que esperar que le cobren. Deja el plato sobre la mesa porque es la regla de atención. Sin preocupaciones el comensal sigue su rutina.

Variedad
Parece una creencia general que las personas somos cada vez más exigentes en el momento de escoger. Muchas razones se asocian a este comportamiento: una mayor cantidad de información, una mayor cantidad de productos, la rápida difusión de tendencias de comportamiento en otras latitudes a través de medios de comunicación,  o la implementación de nuevos hábitos a través del mercadeo y la publicidad.
En un autoservicio las personas encuentran variedad. Y esto debido a varias características que tiene el autoservicio. En primer lugar no se sirve un plato completo a menos de que se escoja hacerlo deliberadamente, el formato de negocio más tradicional implica que cuando se sirve por porción se puede escoger dejar algunos elementos de un plato determinado. Por ejemplo puedo escoger no comer varias harinas en contra de lo que es típico en la cocina colombiana donde se almuerza arroz, papa, plátano y yuca, adicionalmente arepa dependiendo de la zona del país. Claro, todo en un mismo plato.
Escoger, así sea dentro de un menú de opciones, significa variedad para quien come en un autoservicio. Se espera que haya por lo menos 3 opciones de platos. Por lo tanto un grupo de personas con gustos diferentes, puede llegar a alimentarse con el tipo de comida que le gusta dentro de estas opciones.

Economía
La variedad de precios en un restaurante es realmente impresionante. Son muchos los productos que se manejan, muchas las referencias. Utilizaremos el precio de un almuerzo como indicador de la economía del autoservicio. Puesto que el precio estándar de un plato en un autoservicio por lo general compite en Colombia con lo que se denomina un corrientazo.
El corrientazo es un plato de almuerzo que incluye: una sopa, un plato seco (con carne, harinas varias y ensalada) y el jugo. El precio de este plato varía de acuerdo a donde esté ubicado el autoservicio con respecto región del país y a los estratos socioeconómicos operantes en los municipios.
El autoservicio es uno de los principales competidores dentro del corrientazo en Colombia. Ofrece platos que incluso van desde los $5.000 COLPES. Esto es competitivo en el mercado y, aunado a esto, el concepto de inocuidad que implica la operación de muchos autoservicios en el país, que pertenecen a grandes cadenas de mercado, pueden motivar al comensal a satisfacer sus necesidades alimenticias allí, dentro de la gran cantidad de opciones que tiene para almorzar.

El mercadeo en un autoservicio
Hacer mercadeo de un autoservicio tiene grandes retos que conllevan grandes oportunidades. Una de estas imposibles de perder hoy en día es el social media. Sería apropiado para un autoservicio crear listas y administrar comunicación directa con sus consumidores, fidelizándolos a través de actuar sobre lo que ellos le dicen al autoservicio y éste puede realmente hacer, de acuerdo a sus condiciones como empresa.
Otra oportunidad importante está en la disposición lineal del autoservicio. Esto porque los productos no quedan expuestos como en otros formatos de alimentación como un café tipo Starbucks. Por lo tanto es necesario hablarles a las personas en la medida en que atraviesan la línea de compra.
Muchas otras estrategias podría uno pensar para este tipo de servicio. Suficiente es decir por ahora que aquellos que los manejan tienen oportunidades de crecimiento en medio de una cultura cada vez más tendiente a la economía del tiempo, la inocuidad y la búsqueda de la satisfacción individual.

Ethnography of autoservicios in Bogotá
Alejandro Castaño Ramírez

One of the ways to "eat-out" whilst on the go in Bogotá is the “autoservicio”. Similar to buffets or canteens, they have particular cultural/social characteristics, which will be analyzed shortly in this blog. At the end a couple of marketing ideas for this business model will be presented.
People use buffets for the following reasons in Colombia
  • ·        Speed of service·         Variety for individuals and groups
  • ·         Economy

Speed
Speed of service falls into the cultural context of modern work. In this cultural context everything is time and money, some of the most precious assets in our society. To economize it implies a behavior. In an autoservicio there is no need to be served; customers do not have to put up with the preferences and memory lapses of waiters and other restaurant staff. The kitchen is open to everybody. You can see the meal being made for you and ready to be served in front of you. In order to be served you join a queue and you are served in turn. Meals are put together quickly.  Culture harmonizes quickness and time economization. A person sits, talks if he or she is with others, eats and then leaves. The meal is already paid for, you don’t have to wait & you can even leave tip on the table if you like.  You leave the empty plates on the table, as is the rule in Colombia. Without worry, people can keep up with their routine.
Variety
It seems like a broadly held belief that we, people, become more complex at the moment of choice. Many reasons can account for this belief: a greater amount of data and information, a broader amount of products, the fast broadcasting of behavior patterns from distant parts of the world due to IT, or the deployment of new habits through marketing and advertising.
In a autoservicio people find variety. This is because of a couple of the characteristics of the business model. Firstly, a full plate is not served unless a customer chooses to do so. The traditional way of autoservicio implies serving by portion. For example, in Colombia you can choose to leave out some the elements of your lunch: you can choose not to eat rice, or potato, or cassava or plantain, or arepa, contrary to the cultural heritage of food in Colombia, which tells you to eat those carbs at the same time.
To choose, even with a limited set of options, implies variety for the customer. You can find at least three menus to choose from in a good autoservicio. Therefore a group of people with different preferences should be able to find what they want individually.

Economizing
The range of prices you can find in restaurants is massive. There are so many products, so many points of reference.  We will use the price of a lunch as an indicator of the economizing in the use of autoservicios. This price refers to a menu called corrientazo.
This menu is a kind of lunch including: soup, rice, potato, plantain, cassava, salad, animal protein and a juice. The price varies according to location in which the autoservicio is established. Socio economic levels and influence zone are variables to play in the price determination. $5.000 COP is probably the average price in Colombia, around $2.10 USD at the moment.
This price is highly competitive in the market and the autoservices are the main competitors in food 'eating-out' category. Add to this that good management practices may be culturally attributed to autoservicios, because large department stores, throughout the country, manage many of them.

Marketing of autoservicios
To do marketing for autoservicios has proved to be a great challenge, which thus also presents great opportunities. One of these opportunities, which is impossible to miss, is in social media. It would be appealing to the client to enlist and engage your customer in a direct interaction with the services offered by the autoservicio. Listening to them helps grow the business while, at the same time, you are building up loyalty.
Another opportunity is at the lineal disposition of the products. This design does not allow an easy exhibition of the products, as happen in other food formats such as Juan Valdez Café. As a consequence there is a need to communicate to customers when they are in the line, choosing what to eat.
Many other strategies can be designed for this kind of business. For now it is enough to say that those who manage autoservicios have great opportunities to grow in the cultural midst of the economization of time, offering variety to individually satisfy the customers all while conforming to good practices.