Hágalo usted mismo: bienestar
y deporte en el espacio público
Alejandro Castaño
Ramírez
El ser humano, ha buscado su bienestar a lo largo de la
historia. Y lo comenzó a encontrar cuando mucho tiempo atrás usó las cavernas
para dormir, cuando se protegió el cuerpo con las pieles que vestía de otros
animales, cuando las plantas y animales domesticados le permitieron depender más de sí mismo y menos
de las condiciones de la naturaleza. La felicidad, que como sensación surge de
nuestra percepción de bienestar, inunda con energía positiva nuestro sistema hormonal y hay
una mayor producción de sustancias como la serotonina, la dopamina y la
endorfina, responsables del placer, la satisfacción y el control de la
ansiedad.
Estas sustancias son las mismas que aumentan en producción
cuando hacemos deporte, que es una fuente de bienestar para nosotros. La
palabra deporte parece de lejos una traducción directa de la palabra sports en inglés, pero tiene otros
antecedentes en idioma español, que nos dan luces sobre los conceptos de
bienestar actuales. Comenzó a utilizarse en las ciudades con puerto, donde se
encuentra actividad naval, y describía las actividades que practicaban los
marinos, cuando sus barcos atracaban en un puerto y tenían un tiempo libre de
sus labores.
Hoy en día es el ciudadano en su tiene tiempo libre quien
practica deporte. Desde hace un par de décadas pasadas es una tendencia hacer deporte en
espacios cerrados, en gimnasios y centros deportivos, donde puedes hacer
cardio, fuerza, balance, todo en un club y bajo la supervisión de un
instructor. Pero la proliferación de la información en internet nos educa, a lo
que se suma la tendencia “hágalo usted mismo”, que cuestiona la manipulación de
las marcas y del mercado, y responsabiliza a cada uno de nosotros: sea usted
responsable de su propia práctica de deporte.
Así cada vez vemos más que la ciudad es tomada por
deportistas, que luego de sus labores, salen a pedalear en la ciudad, practican
skate en parques reinventándose lo
espacios, salen a trotar desafiando carros y zonas oscuras, o ejercitan fuerza
en espacios públicos. Y así resistimos al consumismo y democratizamos el acceso
al bienestar.
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